Caía la noche en todo el valle, desde su caverna el miraba el horizonte serio, veía comos las nubes se deshacían en gotas de agua que no dejaban de caer en toda la península como si de una lluvia de agujas se tratara, también se fijaba en como de vez en cuando las nubes dejaban florecer de entre ellas algún rayo.
Con la caída del quinto rayo cerró los ojos y recordó los tiempos pasados, tiempos en los que se había recorrido la península de un lado para otro, tiempos en los que habría sobrevolado todo el mundo, tiempos en los que podía volar hacia la aventura sin rumbo fijo.
.- Buenos tiempos aquellos.
Dijo para si mismo la indómita criatura aún con los ojos cerrados.
“y ahora… ahora me queda poco de vida”
Pensó de nuevo para sus adentros, y en una fracción de segundo saltó de su caverna en picado hacia el suelo precipitándose con gran velocidad y cuando estaba a apenas dos metros de las copas de los árboles que bajo su caverna crecían abrió sus enormes alas verdes y echó a volar a ras de los árboles, a toda velocidad, jamás pensé que tan colosal criatura pudiera volar a tal monstruosa velocidad, como un misil recorrió un montón de kilómetros en unos minutos hasta que llegó a un claro en mitad de tal exuberante bosque y allí aterrizó sobre sus poderosas patas traseras. Se quedó allí mirando la luna mientras llovía. De repente, algo sonó tras majestuosa criatura.
.- Sal de ahí criatura.
Dijo con una voz tan grabe que retumbó por encima del ensordecedor sonido de la lluvia, y de entre la maleza apareció una humana, con no mas edad de 14 años con una capucha color amarillo y los ojos abiertos como platos, sorprendida por ver tal majestuoso animal.
.- Que pasa, ¿nunca habías visto a un dragón?
La niña no articulaba palabras para poder definir el sentimiento de miedo, pero a la vez de admiración.
.- Cr… creí que no existíais.
El dragón puso una media sonrisa durante unos instantes hasta que por fin rompió el silencio con su potente voz…
.- Pues aquí me ves, un dragón no deja de existir fácilmente. Vosotros los humanos os hacéis daño entre vosotros, sois unos inconscientes… la única forma de que deje de existir uno de nosotros es renunciando.
.-¿Renunciando? ¿a que?
Dijo la niña aún asombrada de lo que estaba viendo.
El dragón le dio la espalda y dijo mientras miraba el cielo oscurecido por las nubes.
.- Cuando se renuncia a un sueño, o a la magia, o a la ilusión… cada vez que esto sucede, es entonces cuando muere un dragón, no se trata de existir para ser creído… si no de creer para que algo exista.
Y dichas estas palabras el enorme dragón verde alzó el vuelo y la niña se tapo la cara con el brazo para que el viento no la golpeara. Segundos después el dragón volaba a toda velocidad hacia el pico mas alto de los pirineos y se posó allí como una mariposa se posa en una hoja. Alzó la cabeza mirando la luna y rugió con fuerza como si de un lobo se tratara.
viernes, 9 de noviembre de 2007
Leyenda del dragon verde
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1 comentario:
es muy bonito y es la mejor leyenda que he oido
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